El origen histórico detrás de los objetos cotidianos que usas

 

 

 

cuchara

Los egipcios fueron creadores de uno de los inventos más útiles hasta nuestros días: las pastillas de menta. Para lidiar con el olor que crecía con las bacterias, comenzaron a utilizar las primeras mezclas de varios ingredientes como incienso, canela, menta y miel hirviendo para darles forma.

 

 

El origen histórico detrás de los objetos cotidianos
El mismo de las llantas, Charles Goodyear patentó la liga el 17 de marzo de 1845, pero fue Thomas Hancock quien descubrió los procesos químicos y tecnológicos para fabricar caucho endurecido cuando se le agregaba azufre.

 

historia

En 1893, el físico y químico escocés James Dewar inventó un contenedor al vacío con doble pared para experimentos de gases líquidos. Después de diez años, Reinhold Burger descubrió el invento del físico y se dio cuenta que también era capaz de mantener las bebidas frías o calientes. Realizó varios experimentos hasta que el primero de octubre de 1903 obtuvo la patente y comenzó a fabricarlo en masa: “Lo mantiene frío, lo mantiene caliente; sin hielo ni fuego”.

 

 

cuchara
Llegó a Europa desde Constantinopla a principios del siglo XI con la hija del emperador Bizancio Constantino Ducas, Teodora. Cuando contrajo matrimonio con el hijo del Dux, la princesa impuso en la corte este nuevo utensilio, conocido como fourchette, lo que significa pincho. Debido a la introducción de este utensilio y sus otras costumbres refinadas, fue considerada “escandalosa y reprobable” y así continuó la tradición. En Europa se intentó adoptar la costumbre sin éxito por décadas hasta que en el siglo XVIII y principios del XIX se generalizó su uso.

 

 
objetos
Un experimento fallido fue el creador de uno de los objetos que siempre utilizamos. A finales de los 60, el científico de los laboratorios de 3M, Spencer Silver, intentaba realizar un adhesivo súper fuerte pero acabó con uno bastante débil que hacía que las cosas se pegaran y despegaran con facilidad. Su compañero Arthur Fry tuvo la idea de cubrir las páginas con el pegamento de su compañero para que no se despegaran tan fácilmente, utilizándolo como un marcapáginas. Tras varios experimentos se registró la patente en 1974, y en los años 80 se introdujo en el mercado bajo el nombre de Post-it.